Así empezó...

"Quiero aclarar que esto no es un aliciente para que cocines más (ya que puede ser peligroso), sino que es por si decides cocinar, no suceda lo de la última vez. Y remember: chili + pimientos piquillo = ¡¡¡boom!!!"

Hace muchos años mi amiga incluyó esta dedicatoria en el libro de recetas que me regaló. En aquel momento yo tenía muy poco interés por cocinar: me alimentaba con muffins de Starbucks y los restos de comida que tan amablemente compartían conmigo mis compañeras de piso. Mis aptitudes culinarias se limitaban a cortar un tomate (muchas veces incluyendo mis dedos) o hacer un huevo duro (a menudo quemando el cazo). Aspiraba, y sin mucho éxito, a preparar platos "comestibles".

Si en ese me momento alguien me hubiese dicho que llegaría a cocinar muy bien, me hubiera reído de él. Y si hubiese añadido que la cocina llegaría a formar parte de mi vida profesional, directamente le hubiera llamado loco.

Y ha sido por interés, no por amor, que empecé a cocinar. El día que decidí dejar de consumir productos de origen animal, mis opciones se limitaron drasticamente a patatas fritas y ensaladas. Y eso no era aceptable. Porque yo odiaba cocinar, ¡pero me encantaba comer!

Así que empecé a buscar ideas, experimentar, descubrir nuevos alimentos, especias, sabores. Hoy, tras casi una decada, me apetece mucho compartir lo que he aprendido y ayudar a los que - como yo en su momento - se sienten perdidos en la cocina sin ingredientes "de toda la vida", enseñar que la cocina con productos de origen vegetal es deliciosa, saludable y beneficiosa para nosotros y el planeta.

Y esto es La Cocina. Una aventura culinaria llena de ricos sabores, de olores que alimentan, de mucha alegría e ilusión. ¡Bienvenidos!

- Aleksandra, Fundadora de La Cocina